Movimientos arquitectónicos y de diseño: de dónde venimos, a dónde vamos y por qué.

Por Rodrigo Castelló, Visual Designer y Director de Arte en Marzo. Graduado en diseño Multimedia.

El otro día, navegando por YouTube, encontré varios vídeos sobre la muerte de lo original, del color y del arte, y sobre cómo las sociedades marcan la estética de una determinada época. Soy un fanático de la estética y del diseño en muchos de los ámbitos en los que se desarrollan y estos videos me llevaron a pensar en las modas y corrientes que he “disfrutado” en lo que llevo de vida: estilos de vestir extravagantes como los Emo o Canis de los 2000 o el gris y ahora verde Millenial en decoración de interiores. Estos cambios drásticos no son nada nuevo. A lo largo de la historia, hemos sido testigos de innumerables movimientos artísticos que respondían al contexto social del momento. Pero ¿en qué momento nos encontramos ahora? ¿Qué define nuestra cambiante sociedad? ¿Hacia dónde nos dirigimos? 

La contrariedad del vaivén 

Habitualmente nos encontramos con movimientos artísticos que contradicen al inmediatamente anterior cronológicamente. Un gran ejemplo de esto sería el Barroco que se caracteriza principalmente por una gran cantidad de ornamentación y dramatismo que pretendía contrarrestar los ideales de La Reforma Protestante, que llamaba a la iglesia a despojarse de cualquier decoración o expresión de riqueza, prefiriendo un estilo más sobrio. En contraposición, el Barroco pretendía crear un arte que reflejara la grandeza del cielo. Años más tarde, surgió el Neoclasicismo, impulsando el péndulo hacia el lado contrario de nuevo. 

La historia del arte nos deja claro que la humanidad es tan solo una constante oscilación entre los nuevos ideales y la resistencia al cambio, que resurge en nuevas formas constantemente y como todos sabemos, las modas siempre vuelven. 

Tiempos oscilantes 

Lo mismo lleva pasando, de una forma quizá más acelerada, en nuestros tiempos, cuando el exceso de color y patrones de los años 2000 chocó con la estética minimalista y neutra de los años 10 y es lo que, quizá, esté ahora generando una respuesta que pretende volver a llevarnos hacia la ornamentación y decoración excesiva, rechazando esta arquitectura, moda y estilos de diseño tan “vacíos” e “impersonales”. 

Hemos visto cómo edificios de años pasados han sido sustituidos por bloques de hormigón, farolas decoradas con motivos florales o elementos bañados en oro se han visto sustituidos por báculos de luz blanca y un sinfín de elementos de nuestro día a día se han visto desnudos de cualquier elemento no funcional. Todo esto no es casualidad, sino que responde en parte a las necesidades del capitalismo moderno, que busca producir la máxima cantidad de beneficios con la mínima inversión posible.  

En diseño esto se ha visto reflejado en packaging mínimo con únicamente lo esencial, el nombre de la marca y el producto. Lo hemos visto en maquetaciones muy limpias y estilos fotográficos más bien monótonos. Lo vemos en las paredes lisas blancas y suelos de madera claros que decoran la mayoría de espacios de nueva construcción.  

Un gran ejemplo de esta nueva corriente son los llamados popularmente edificios cebra: edificios de nueva construcción que forman barrios marcados por líneas blancas y negras y que no son representativos de ningún lugar, sino que los encontramos en toda la geografía española. 

Sin embargo, el predominio de tendencias reduccionistas marcadas por las empresas y la industria no es tan estático como proponía. Pequeñas tendencias momentáneas que refrescan una determinada estética se van renovando, como pasar de tiradores y grifos negros a dorados.  

Lo que está claro es que, en los últimos años, el péndulo está volviendo a oscilar. De la adoración al Minimalismo como símbolo de modernidad y limpieza, del blanco y negro, comenzamos a ver el retorno del color, de los patrones y elementos que están lejos de aportar funcionalidad, o que, tal vez, su funcionalidad es alborozar nuestro día a día.  

En un mundo tan global dominado y marcado por marcas internacionales, está floreciendo una resistencia a la sobriedad con miles de “cores” o estilos. 

¿De qué color será nuestro futuro? 

Personalmente, aunque soy un fiel seguidor del Minimalismo y de estéticas limpias y ordenadas, resulta muy estimulante y refrescante la posibilidad de rodearnos de arte por doquier y recuperar “trends” del pasado con un giro moderno.  

Soy un gran fan de las tiendas de antigüedades y de decoraciones “antiguas” como vajillas o teteras ultra-decoradas con elementos florales, o paneles en las paredes y decoraciones de techo.  

Me llena de curiosidad cómo serán los edificios, carteles, páginas web y productos del futuro y cómo convivirán entre ellos. ¿Volveremos a apoyarnos en la naturaleza? ¿Tendremos un futuro colorido? 

Realmente, aunque en este momento rechacemos la idea del minimalismo, que realmente es una crítica a la sociedad y modelo económico de hoy en día, a mí no me ha disgustado ninguna estética con las que he ido conviviendo, sino que cada una de ellas ha supuesto una oportunidad de exploración en mi arte de una manera u otra.  

Ahora está de moda criticar los diseños limpios y “sin personalidad”, pero en el futuro, está claro, que volveremos a criticar el exceso de decoración o incluso la decoración particular del momento, que acabará por verse “anticuada” y vieja, volviendo a equilibrar la balanza del arte. 

Todo esto, al final, también se refleja en cómo diseñamos hoy. En mi trabajo como diseñador gráfico y en el diseño de stands lo veo constantemente. Un stand no deja de ser una pequeña pieza de arquitectura efímera, un espacio que tiene que comunicar quién es una marca en pocos metros y durante un tiempo limitado. Y ahí vuelve a aparecer el mismo dilema que atraviesa la historia del arte y del diseño: cómo llamar la atención sin caer en lo vacío, cómo ser impactante sin perder identidad, cómo emocionar sin recurrir al exceso gratuito. Creo que el reto está en entender el contexto y atreverse a tomar decisiones conscientes, porque, igual que en el arte, el diseño no es solo una cuestión estética, sino una forma de contar quiénes somos en un momento concreto. 

Britannica Editors, 2025. Baroque art and architectureEncyclopaedia Britannica. Disponible en: <https://www.britannica.com/art/Baroque-art-and-architecture> (Accedido: Diciembre de 2025) 

My Modern Met, n.d. ¿Qué es el Neoclasicismo?. Disponible en: https://mymodernmet.com/es/que-es-neoclasicismo

Winton, A.G., 2007 (revised 1 October 2016). The Bauhaus, 1919–1933. The Metropolitan Museum of Art – Essays. Disponible en: https://www.metmuseum.org/en/essays/the-bauhaus-1919-1933[metmuseum.org] 

Le, M. (2024) ‘the death of personal style’, 27 November. Available at: https://www.youtube.com/watch?v=pXtBFiF_32k

Le, M. (2025) ‘Does originality exist anymore?’, c. March. Available at: https://www.youtube.com/watch?v=J9VFaJP8UUI

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