Ilustración premios Goya

Valentía y lenguaje: lo que los Goya 2026 dicen sobre cómo comunicamos

Por Marisa Martín, Directora de Planificación Estratégica y Servicio al Cliente. Socia y Fundadora de Marzo.

Los Goya 2026 nos han dejado algo más que un reparto de premios, nos han dejado una conversación interesante sobre riesgo, lenguaje y valentía creativa.

Sigo pensando en lo que ha pasado este año con Los domingos y Sirât. Y en lo que eso dice, más allá del palmarés, sobre cómo entendemos el cine y, en realidad, cualquier forma de expresión.

Los domingos es una película impecable, me encantó. Es una película que emociona desde la sencillez. Está construida con precisión, con sensibilidad, con una narrativa clara que acompaña. Emociona desde un código reconocible, desde una estructura que sabemos leer. Hay una armonía en su forma de contar que genera consenso. Todo está donde esperamos que esté, y eso no es algo menor: requiere oficio, talento y control.

Que haya ganado los premios principales parece una consecuencia natural de todo eso.

Sirât se mueve en otro territorio. Esta me flipó, me dejó varios días noqueada. No busca tanto acompañar como sumergir. Hay fricción, hay incomodidad, hay momentos en los que no sabes muy bien dónde apoyarte. Es una propuesta que no prioriza la claridad sino la experiencia. Que no organiza la emoción para hacerla cómoda, sino que la deja más expuesta, más cruda.

El reconocimiento que ha recibido ha sido mayoritariamente técnico. Y ese matiz resulta interesante, porque cuando una obra arriesga en la forma, cuando cuestiona los códigos establecidos, la lectura colectiva se vuelve más compleja, y aquí es donde la conversación trasciende el cine.

En diseño ocurre constantemente. Hay proyectos equilibrados, sólidos, que funcionan dentro de marcos visuales consolidados y generan aceptación inmediata. Y hay otros que tensan la retícula, que alteran jerarquías, que introducen silencios o ruido deliberado para provocar otra manera de mirar. Los primeros suelen ser celebrados por su perfección. Los segundos exigen más tiempo, más debate, más disposición.

En arquitectura, en moda, en branding, en arte contemporáneo, la tensión es similar. Existe una diferencia entre dominar un lenguaje y expandirlo. Y expandirlo implica asumir que no todo el mundo se va a sentir cómodo desde el primer momento.

La valentía en comunicación no tiene que ver con provocar por provocar. Tiene que ver con decidir que el mensaje necesita una forma distinta, aunque esa forma no garantice consenso inmediato. Con aceptar que innovar genera fricción antes que reconocimiento.

Quizá por eso tendemos a elevar con mayor facilidad aquello que consolida el marco, mientras que lo que lo amplía necesita más recorrido para ser comprendido.

En Marzo nos hacemos esta pregunta a menudo: cuándo trabajar desde códigos reconocibles y cuándo empujarlos un poco más allá. No es solo una decisión estética; es una decisión estratégica. Cada marca, cada proyecto, cada momento exige un equilibrio distinto entre claridad y riesgo.

Pero si miramos hacia atrás, la evolución de cualquier disciplina creativa no ha venido únicamente de lo impecable. Ha venido también de quienes se atrevieron a cambiar el código.

Y esa decisión, casi siempre, exige valentía.

¡Enhorabuena Oliver y Alauda!

Al final me mojo, las 2 pelis me encantaron, pero sin lugar a dudas, Sirât era mi favorita.

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